“Empezó con eccema de bebé y después aparecieron otros problemas alérgicos”. Ese patrón existe, pero hoy sabemos que no todos los pacientes recorren una misma secuencia.

La expresión marcha atópica se utilizó para describir la aparición de dermatitis atópica, alergia alimentaria, asma y rinitis alérgica a lo largo de la infancia. La investigación longitudinal posterior ha mostrado una realidad más heterogénea: existen múltiples trayectorias atópicas, con enfermedades que pueden aparecer en distinto orden, coexistir o no desarrollarse nunca(1, 2).

Por eso prefiero utilizar la marcha atópica como un modelo clínico de asociación, no como una predicción del futuro de un niño.

¿Qué relación existe con la dermatitis atópica?

La dermatitis atópica de inicio temprano, especialmente cuando es más intensa, se asocia con mayor probabilidad de otras enfermedades atópicas. Sin embargo, asociación no significa destino individual: muchos niños con dermatitis atópica no desarrollarán asma, rinitis o alergia alimentaria(2, 3).

También hay pacientes en quienes el asma o la rinitis aparecen sin una dermatitis previa y otros que presentan varias enfermedades casi simultáneamente.

La barrera cutánea y la sensibilización

Una barrera cutánea alterada puede facilitar el contacto del sistema inmunitario con proteínas ambientales y alimentarias. La sensibilización epicutánea es uno de los mecanismos investigados para explicar la asociación entre dermatitis atópica temprana y alergia alimentaria.

Pero hay una distinción esencial:

  • sensibilización significa demostrar una respuesta inmunológica, por ejemplo mediante IgE específica o una prueba cutánea;
  • alergia clínica significa que la exposición al alimento produce una reacción compatible.

Una prueba positiva no convierte automáticamente un alimento en responsable del eccema ni justifica retirarlo de la dieta.

No existen cuatro “etapas” obligatorias

El esquema clásico —dermatitis → alergia alimentaria → asma → rinitis— es útil para comprender la historia del concepto, pero no representa a todos los pacientes.

Hoy resulta más preciso pensar en trayectorias:

  • algunos niños presentan solo dermatitis atópica;
  • otros combinan dermatitis y alergia alimentaria;
  • algunos desarrollan posteriormente asma o rinitis;
  • otros comienzan directamente con enfermedad respiratoria;
  • varias enfermedades pueden coexistir durante años.

Las revisiones contemporáneas describen precisamente esta heterogeneidad y cuestionan que exista una única marcha lineal(2, 3).

¿Podemos impedir que aparezca la siguiente enfermedad?

Esta es una de las preguntas más importantes y requiere prudencia.

Tratar correctamente la dermatitis atópica es importante porque controla una enfermedad que ya existe, mejora el prurito, el sueño y la calidad de vida. Pero no prometo que tratar el eccema vaya a impedir que un niño desarrolle asma o rinitis.

De hecho, ensayos de prevención con aplicación rutinaria de emolientes desde el nacimiento no han demostrado de forma consistente que esta estrategia por sí sola prevenga posteriormente dermatitis atópica, alergia alimentaria, asma o rinitis(4).

La prevención de alergia alimentaria tiene además sus propias recomendaciones sobre introducción de alimentos y evaluación de niños de mayor riesgo. Eso es diferente de retirar preventivamente alimentos por tener dermatitis.

¿Tratar la rinitis evita que aparezca asma?

La rinitis alérgica y el asma se asocian con frecuencia y deben tratarse adecuadamente cuando están presentes. Sin embargo, no afirmo que tratar la rinitis impida por sí mismo la aparición futura de asma.

En un niño con síntomas respiratorios evalúo cada enfermedad por sus propios criterios: historia, examen y, cuando corresponde por edad y contexto, pruebas de función pulmonar o de sensibilización.

¿Qué pruebas utilizo?

No existe un “examen para la marcha atópica”.

Selecciono pruebas según el problema clínico:

  • prick test o prueba cutánea por punción o IgE específica cuando existe una pregunta concreta sobre sensibilización inmediata;
  • provocación oral supervisada cuando es necesaria para confirmar o descartar una alergia alimentaria;
  • espirometría cuando está indicada para estudiar síntomas compatibles con asma;
  • evaluación clínica de dermatitis y rinitis.

No solicito paneles amplios de alimentos o aeroalérgenos para intentar predecir qué enfermedad desarrollará un niño en el futuro.

¿Y la esofagitis eosinofílica?

La esofagitis eosinofílica comparte asociaciones atópicas y aparece con mayor frecuencia en personas con otras enfermedades alérgicas. Algunas revisiones la han incorporado a modelos más amplios de multimorbilidad atópica, pero no la considero una “etapa obligatoria” de una marcha lineal(3).

Preguntas frecuentes

¿Todos los niños con dermatitis atópica desarrollarán asma?

No. Existe una asociación epidemiológica, pero el riesgo individual depende de múltiples factores y muchos niños nunca desarrollan asma.

¿Una prueba positiva a un alimento significa que debo retirarlo?

No necesariamente. Una prueba positiva demuestra sensibilización; su relevancia depende de la historia clínica. Las dietas de eliminación innecesarias pueden tener consecuencias nutricionales y de calidad de vida.

¿Podemos prevenir la marcha atópica tratando muy temprano la piel?

Debemos tratar la dermatitis atópica temprana de forma adecuada por sus beneficios directos. La posibilidad de modificar otras enfermedades atópicas mediante intervenciones sobre la piel continúa siendo un área activa de investigación; no es correcto prometer que el tratamiento cutáneo detendrá una secuencia futura.

¿La rinitis siempre aparece antes del asma?

No. Pueden aparecer en distinto orden, coexistir o presentarse de manera independiente.

¿Cuándo vale la pena una valoración por alergología?

Cuando existen síntomas compatibles con alergia alimentaria, rinitis, asma u otra enfermedad alérgica, o cuando una dermatitis atópica plantea preguntas concretas sobre alergia. La finalidad es diagnosticar el problema actual, no predecir una secuencia inevitable.

Si tu hijo tiene más de una enfermedad atópica

Puedo revisar cada problema por separado y también cómo se relacionan entre sí, evitando pruebas o restricciones que no aporten información útil.

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Consultorio: Calle 20 # 43F - 113, Consultorio 1307, Torre Médica Comedal, Medellín, Antioquia.

Referencias bibliográficas

  1. Spergel JM. From atopic dermatitis to asthma: the atopic march. Ann Allergy Asthma Immunol. 2010;105(2):99-106. doi:10.1016/j.anai.2009.10.002
  2. Gabryszewski SJ, Hill DA. One march, many paths: Insights into allergic march trajectories. Ann Allergy Asthma Immunol. 2021;127(3):293-300. doi:10.1016/j.anai.2021.04.036
  3. Mrkić Kobal I, Plavec D, Vlašić Lončarić Ž, Jerković I, Turkalj M. Atopic March or Atopic Multimorbidity-Overview of Current Research. Medicina (Kaunas). 2024;60(1):21. doi:10.3390/medicina60010021
  4. Bradshaw LE, Wyatt LA, Brown SJ, Haines RH, Montgomery AA, Perkin MR, et al. Emollients for prevention of atopic dermatitis: 5-year findings from the BEEP randomized trial. Allergy. 2023;78(4):995-1006. doi:10.1111/all.15555