Procedimientos

diagnóstico

La alergología en el transcurso de las últimas décadas ha desarrollado diferentes pruebas de alergia, con el objetivo de realizar un diagnóstico preciso y acertado. Por medio de la realización de estos tests, se pretende reproducir una reacción de hipersensibilidad en la piel de la persona, y así, confirmar que una persona presenta sensibilización a una determinada sustancia.

Pruebas intraepidérmicas (prick test

Consiste en aplicar una gota de un extracto de alérgeno sobre la piel de la cara anterior del antebrazo (o en su defecto en la espalda), y luego con una lanceta, se realiza una pequeña punción para hacer que la gota penetre en la piel. Pasados unos pocos minutos (entre 15 a 20 minutos), si la persona presenta anticuerpos contra esa sustancia, se formará una roncha (habones) con un área roja alrededor (eritema).


Esta reacción indica un mecanismo alérgico mediado por anticuerpos de tipo Inmunoglobulina E.

Pruebas epicutáneas (pruebas de parche)

Cuando se sospecha de algunas enfermedades como la dermatitis por contacto o reacciones alérgicas a medicamentos, las pruebas de elección a realizar son las pruebas de parche.

Consisten, en colocar una sustancia mezclada con vaselina y que favorece su absorción por la piel, las cuales se encuentran adheridas a unas cintas especiales. Se colocan en la piel de la espalda y se dejan allí adheridas por un tiempo de 48 horas. Trascurrido ese tiempo, se cita al paciente para la primera revisión; en ese momento se retiran las cintas y se hace una lectura inicial. Pasadas 96 horas, se cita de nuevo al paciente y se realiza la segunda y definitiva lectura. En ese momento, se entrega el informe de las sustancias que hayan reaccionado en la piel.

Pruebas intradérmicas

Son pruebas que se realizan especialmente para el diagnóstico de alergia a algunos medicamentos de uso parenteral (intravenoso o intramuscular), así como para el estudio de la alergia a la picadura de avispas o abejas. Consiste, en aplicar una pequeña cantidad de la sustancia en la dermis de la cara anterior del antebrazo con una aguja fina y a los pocos minutos (entre 20 a 30 minutos), se evalúa si se forma una roncha.

Existe una variedad de esta prueba y se utiliza para evaluar reacciones tardías, esto significa que se cita al paciente para evaluar si existió alguna reacción en la piel 48 a 72 horas después de realizado el procedimiento.

Pruebas de provocación

No siempre es posible confirmar el diagnóstico por medio de pruebas cutáneas. Las pruebas de provocación, se conocen también como pruebas de reto o de exposición controlada y son realizadas para alimentos o medicamentos.

Consisten en administrar cantidades progresivas de la sustancia sospechosa, con tiempos de espera de 30 minutos entre cada dosis y se evalúa de manera constante los signos vitales del paciente, así como signos de alguna reacción en la piel o en el sistema respiratorio.

Estas pruebas son realizadas siempre bajo la supervisión del médico alergólogo y se debe contar con elementos para reanimación, por si se presenta alguna reacción alérgica grave. Son realizadas en un consultorio especializado, sin embargo, en algunas ocasiones, precisan de ser realizadas en ámbito hospitalario.

terapéutico

En la alergología, no solo se realizan procedimientos para el diagnóstico de las enfermedades alérgicas,, también se han desarrollado tratamientos específicos para poder sortear algunas de ellas. Los procedimientos terapéuticos de la especialidad son: la inmunoterapia y la desensibilización.

Inmunoterapia (hiposensibilización con antígenos)

Cuando se padece de rinitis alérgica, asma alérgica o anafilaxia a la picadura de insectos, es posible el uso de la inmunoterapia. Este tratamiento consiste en la administración de cantidades pequeñas y repetidas de un extracto de la sustancia que causa la alergia y tiene el propósito de reducir la hipersensibilidad, o lo que es igual, a reducir la respuesta inflamatoria alérgica.

Las vacunas para el tratamiento de la alergia, producen alivio o curación de los síntomas, de forma perdurable, luego de haberse concluido.

El tiempo de esta terapia, tiene una duración aproximada entre tres y cinco años.

Desensibilización

La desensibilización es un procedimiento realizado en personas con alergia a medicamentos, con el propósito de inhibir temporalmente su capacidad de respuesta alérgica. Consiste, en administrar el fármaco en cantidades inicialmente muy bajas y progresivamente crecientes, hasta alcanzar la dosis terapéutica, en un periodo que oscila entre unas horas y varios días. La desensibilización suele ser reversible; en general se considera que pierde su efectividad al suspender la administración del fármaco por un período superior a las 48 horas.

Es un procedimiento que tiene riesgos, y por lo tanto, requiere un estricto control por parte del médico alergólogo.

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